viernes, 7 de diciembre de 2012

LAS VÍCTIMAS DE LA LIBERTAD

La prestigiosa revista médica Lancet publicó un artículo el 11 de octubre de 2006, en el que se estimaba las bajas iraquíes en aproximadamente 655.00 hasta junio de 2006: 

 “Estimamos que entre el 18 de marzo de 2003, y junio de 2006 un número de 654.965 iraquíes han muerto como consecuencia de la invasión de la coalición [una cifra] adicional por encima de lo que se habría esperado sobre la base del índice de mortalidad cruda antes de la invasión. De estas muertes, calculamos que 601.027 se debieron a la violencia” . 

 En cuanto a la magnitud y la significación del número de víctimas con otros conflictos internacionales, Lancet concluía su estudio observando que: 

“En Irak, como en otros conflictos, la población civil sufre las consecuencias de la guerra. En la guerra de Vietnam murieron 3 millones de civiles; el conflicto de la República Democrática del Congo ha sido responsable de 3.8 millones de muertes; y aproximadamente 200.000 de un población de 800.000 murió en el conflicto de Timor Oriental. Según estimaciones recientes, 200.000 personas han muerto en Darfur en los últimos treinta y un meses. Estimamos que casi 655.000 personas –el 2.5% de la población en el área del estudio- han muerto en Irak. Aunque semejante porcentaje de muertes pueda ser común en tiempos de guerra, la combinación de una larga duración y el efecto sobre decenas de millones de personas lo ha convertido en el conflicto internacional más mortífero del siglo XXI, que debería de despertar la preocupación de todo el mundo”. 

Las investigaciones por parte del Opinion Research Business (ORB) y del Independent Institute for Administration and Civil Society Studies (IIACSS) ofrecen unos datos más sombríos: 

“el número de victimas mortales entre Marzo de 2003 y Agosto de 2007 es probablemente del orden de 1.033.000. Si se tiene en cuenta el margen de error asociado con los datos de la naturaleza de esta clase de investigación el rango estimado se encuentra entre 946.000 y 1.120.000”. 

A la destrucción en vidas humanas que ha provocado la guerra de Irak hay que añadir la miseria en la que se ven condenados a vivir los desplazados y refugiados. En abril de 2007, el 14% de la población iraquí había sido desplazada, la cifra se acerca bastante a los cuatro millones de personas; de ellas, cerca de 2.2 millones han emigrado a otros países y 1.9 millones de iraquíes se han visto obligado a buscar refugio en otras partes del país. En opinión de la organización Refugees International, Irak representaba en el año 2006 la crisis de refugiados con el mayor índice de crecimiento en el mundo . Semejante situación ha empeorado considerablemente las condiciones de vida de aquellos que se habían visto obligados a abandonar sus hogares. Un informe de Oxfam fechado en julio de 2007 utilizaba la evidencia proporcionada por la Naciones Unidas para describir la situación en la que se encontraban los millares de personas desplazadas en el interior del país: 

 “Algunas provincias se encuentran saturadas y están intentando cerrar sus fronteras a los desplazados de otra áreas. Millares de desplazados sin vínculos familiares o dinero están viviendo en edificios públicos y escuelas donde están expuestos a un riesgo constante de desalojo, o en cobijos pobres y peligrosos sin agua ni electricidad, o en campos administrados por la Iraqi Red Crescent Society (IRCS)” . 

 Según un informe de la Oficina Central de Estadística e Información Tecnológica del Ministerio de Planificación Iraquí, que se hizo público en mayo de 2007, el 43% de la población vive en “la miseria absoluta”, es decir con menos de un dólar diario. En enero de 2008, el Ministerio iraquí de Trabajo y Asuntos Sociales emitió un estudio en el que se estimaba el número de huérfanos en cuatro millones y medio; medio millón vivía en la calle sin hogar ni familias. Entre ellos, 700 huérfanos estaban presos en las cárceles iraquíes, y 100 en las prisiones americanas. Algunos de estos niños, mientras se encontraban detenidos, fueron torturados, violados y apaleados. Las vejaciones de menores así como las de algunos prisioneros se grabaron en videos por el personal americano en Abu Graib y en otras prisiones. 

El sufrimiento humano que ha causado la invasión americana de Irak ha revelado su vileza y perversión con singular brutalidad en la población femenina. Un estudio de la ONG Women Freedom Organization con base en Bagdad señalaba que al menos 2000 mujeres han sido secuestradas desde 2003 . Centenares de estas mujeres son vendidas cada año como esclavas sexuales en los mercados de Yemen, Siria, Jordán y los países del Golfo de Arabia . Algunas de ellas no pasan de ser chiquillas recién salidas de la adolescencia de 15 o 16 años . También se han vendido niñas de 10 años porque hay perturbados mentales que están dispuestos a pagar una buena cantidad para satisfacer sus perversiones. 

Las mujeres encarceladas en las prisiones de Al-Kadhimiya y Abu-Ghraib son frecuentemente objeto de violaciones y abusos sexuales por las tropas americanas . Por otra parte, miles de mujeres iraquíes se prostituyen diariamente en Siria. Las más afortunadas, trabajan en los clubs nocturnos de Damasco en donde se les garantiza una paga mínima de 10 dólares por noche, cuanto más se prostituyan más dinero ganan . La miseria moral en la que viven estas mujeres es una consecuencia directa de la guerra de liberación que emprendió Estados Unidos. Según el testimonio de la hermana Marie-Claude Naddaf cuyo convento presta ayuda a estas refugiadas: “La mayoría de estas mujeres iraquíes que llegan ahora viven por su cuenta con sus hijos, porque los hombres de sus familias han sido asesinados o secuestrados” . 

La pobreza que aflige a las mujeres en Irak han obligado a muchas de ellas a prostituirse como el último recurso para aliviar el hambre que sufren sus familias. Desprovistas de cualquier trazo dignidad humana son explotadas por algunos contratistas del Pentágono como prostitutas en las bases norteamericanas de Irak. Los contratistas no están sujetos a la ley que prohibía el tráfico de seres humanos firmada por Bush en 2006. “Con frecuencia” -informaba Debra McNutt- “los responsables militares cierran los ojos ante la explotación de las mujeres por parte de personal militar y los contratistas, porque quieren levantar la moral de sus hombres”. Por sólo un dólar, los hombres mantienen la moral muy alta . 

De ser cierta la estimación de muertos de Lancet, la guerra de Irak es el conflicto que ha provocado la mayor destrucción de vidas humanas en lo que va del siglo XXI. Irónicamente, alrededor del 80% de esas víctimas eran civiles, probablemente sin vinculación alguna con las atrocidades que cometió el régimen de Saddam Hussein, y que se convirtieron en blancos inocentes para evitar la falsa amenaza que la administración Bush había fabricado sobre el arsenal de armas de destrucción masiva de Saddam. 

Los defensores y las víctimas de la libertad necesitan de una buena justificación para legitimar la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento que causan las guerras. Asumiendo un mínimo de racionalidad, cabría pensar que nadie mata por matar, así que es preciso suministrar poderosas razones que lleven a un grupo de seres humanos a atacar y asesinar a otro, cuya capacidad militar de respuesta defensiva es casi nula, en comparación con el poder militar del imperio más poderoso del planeta. Como lo expresaba el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld: 

“Si se van a poner en riesgo vidas de los Estados Unidos, cualquiera que sea lo que se proponga que se vaya a hacer se debe de hacer en el interés nacional de los Estados Unidos. Si va haber personas que van a morir, ya sean nuestras u otras, los Estados Unidos deben tener una maldita buena razón”. 

Los seres humanos que perdieron la vida en la operación Iraqi Freedom lo hicieron sin duda por el interés nacional de los Estados Unidos. Sin embargo, la “maldita buena razón” que asesinó a 4.792 personas de las fuerzas de la coalición y a los centenares de miles iraquíes en “la guerra más idealista que se haya librado en los tiempos modernos” era una burda mentira. 

Todas las razones que adujo la administración Bush para justificar la declaración de la guerra a Irak eran falsas. Las 4.474 víctimas del ejército americano perdieron la vida por la maldita buena razón de liberar a su país de la amenaza de las armas de destrucción masiva, que su gobierno sabía positivamente que no existía. Y los centenares de miles, tal vez el millón largo de iraquíes muertos, los millones de refugiados y desplazados, la pobreza, la miseria, la tortura, y las humillaciones y vejaciones sexuales que sufrieron las mujeres y niños iraquíes fueron también el resultado de la grandiosa impostura que fabricó la administración Bush para legitimar la invasión de su país. 

Extraído de la Introducción de: Enrique Bocardo Crespo (2012). LA POLÍTICA del NEGOCIO: Cómo la Administración Bush vendió la Guerra de Irak. Prólogo de Noam Chomsky. Horsori Editorial: Barcelona.

http://tienda.horsori.net/tendencias/255-ct-4-estrellala-politica-del-negocio-como-la-administracion-busch-vendio-la-guerra-de-irak-.html

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